LA ESPERANZA NO DEFRAUDA. (Rom 5, 5).

LA VERDAD DEL AMOR HUMANO:
UN ANUNCIO A LA ESPERANZA


El Documento de la Conferencia Episcopal Española sobre la “Verdad del amor humano. Orientaciones sobre elamor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar”, en los números 77 al 81, aborda brevemente pero con claridad, el tema de la atracción sexual hacia el mismo sexo.

A la luz de la verdad natural y revelada no se puede mantener que exista la “identidad homosexual” por lo que hay una esperanza y es posible superar las dificultades personales a través de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas; y cuando no se han enraizado los actos homosexuales, muchos casos pueden ser resueltos positivamente mediante una terapia adecuada.

Igualmente es de vital importancia la detención precoz en la familia por los padres, cuando adviertan en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, que busquen ayuda en personas expertas y cualificadas para proporcionarles todo el apoyo posible.

 

TEXTO CITADO DEL DOCUMENTO.

77. Detrás de la pretendida “neutralidad” de estas teorías se esconden dramas personales que la Iglesia conoce bien. Pero hemos de tener siempre viva la esperanza. El bien y la verdad, la belleza del amor, son capaces de superar todas las dificultades, por muchas y graves que sean.
78. La Iglesia, continuadora de la misión de Cristo, abre siempre su corazón y ayuda de madre y maestra a todos y cada uno de los hombres. Nadie puede sentirse excluido, tampoco quienes sienten atracción sexual hacia el mismo sexo.
79. Ciertamente el Magisterio de la Iglesia católica[66] enseña que es necesario distinguir entre las personas que sienten atracción sexual hacia el mismo sexo, la inclinación homosexual propiamente dicha («objetivamente desordenada»)[67] y los actos homosexuales («intrínsecamente desordenados»)[68]; además, en la valoración de las conductas hay que diferenciar los niveles objetivo y subjetivo[69]. Por eso, una vez más no podemos dejar de anunciar que los hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»[70].
80. No termina ahí la expresión del respeto y estima que se debe a las personas como tales. Nadie debe quedar excluido de la comprensión y ayuda que pueda necesitar. Las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidas en la acción pastoral con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales»[71]. Con esa intención hacemos nuestras las palabras de la Congregación para la Doctrina de la Fe: «Los obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el desarrollo de formas especializadas de atención pastoral para las personas homosexuales. Esto podría incluir la colaboración de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de la Iglesia»[72].
81. Más allá de los medios humanos actúa siempre la gracia del Espíritu Santo, cualquiera que sea la naturaleza del comportamiento que haya tenido lugar, con tal de que uno se arrepienta. Con esa decisión de fondo, si es sincera, se estará en disposición de renovar los esfuerzos por seguir adelante, a pesar de que la lucha resulte difícil e incluso no falten las recaídas: Como enseña el Apóstol, «la esperanza no defrauda» (Rom 5, 5).
NOTAS.
[66] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359.
[67] La particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada»: Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales (1.X.1986), n. 3.
[68] Los actos sexuales entre personas del mismo sexo «“son intrínsecamente desordenados”. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso»: Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357; Cf. Juan Pablo II, Veritatis splendor, n. 49.
[69] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1735, 1749-1756, 1860.
[70] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358; «La “tendencia sexual” no constituye una cualidad comparable con la raza, el origen étnico, etc., respecto a la no discriminación. A diferencia de esas cualidades, la tendencia homosexual es un desorden objetivo (cf.Carta, n. 3) y conlleva una cuestión moral»: Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales (23.VII. 1992), n. 10; cf. ibíd., nn. 11-16.
[71] Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana (29.XII.1975), n. 8.

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