SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR. GUION EUCARISTÍA.

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
25 de marzo de 2011 – Jornada por la Vida

SUBSIDIO PARA LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA


RITOS INICIALES

Monición de entrada

En nuestro camino espiritual de la Cuaresma celebramos hoy la solemnidad de la Anunciación del Señor, cuando el Verbo de Dios, por obra del Espíritu Santo, se encarnó en María, la Virgen, y se hizo hombre.
Nueve meses antes del día de Navidad, la Iglesia nos invita a vivir la Jornada por la Vida. Al contemplar con asombro el misterio por el cual el Hijo de Dios se une definitivamente con la humanidad, descubrimos el valor incomparable de cada persona.
Con el lema «Siempre hay una razón para vivir», somos invitados a ser testigos de esta dignidad de la vida humana acompañada siempre por el amor incondicional de Dios, especialmente en los momentos de sufrimiento, soledad o pobreza.


Acto penitencial

El Señor Jesús, que por nosotros y por nuestra salvación se hizo hombre, intercede ahora por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.
Tú, que te hiciste hombre en las entrañas de la Virgen. Señor, ten piedad.
Tú, que has compartido en todo nuestra condición humana menos en el pecado. Cristo, ten piedad.
Tú, que fuiste fiel hasta la muerte para que nosotros tengamos vida. Señor, ten piedad.


Se dice Gloria.

Oración colecta

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina.

Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lecturas Anunciación del Señor
Viernes 25 de Marzo del 2011

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (7,10-14;8,10):
Salmo
Sal 39,7-8a.8b-9.10.11
Segunda lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (10,4-10):
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

Monición a la profesión de fe

Como hacemos cada domingo y en todas las solemnidades del año litúrgico, ahora profesaremos la fe de la Iglesia. Hoy, como volveremos a hacer dentro de nueve meses cuando celebremos el nacimiento de nuestro Salvador, después de las palabras «Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre», nos arrodillaremos y estaremos en silencio durante un instante.
Aprovechemos este momento para contemplar y adorar el misterio de su Encarnación, aquel momento cumbre de la historia en el que Cristo Jesús inició su vida humana.

Se dice Credo.

Oración de los fieles

Para Dios nada hay imposible. Haciendo nuestros los sufrimientos y angustias de toda la humanidad, especialmente los de los niños no nacidos que sufren la amenaza del aborto, dirijamos a Él nuestras súplicas con la firme esperanza de que sean escuchadas.

• Oremos por la Iglesia extendida de oriente a occidente. Para que, a ejemplo de la Virgen María, acoja, celebre y anuncie el Evangelio de la vida. Roguemos al Señor.
• Oremos por los gobiernos y los legisladores de las naciones. Para que, iluminados por el Espíritu Santo, protejan eficazmente el derecho de la vida desde su inicio hasta su fin natural. Roguemos al Señor.
• Oremos, de un modo especial, en esta Jornada por la Vida, por todas las personas que sufren la enfermedad, la soledad o cualquier tipo de minusvalía o pobreza. Para que descubran la dignidad de su vida llamada por Dios a dar fruto abundante. Roguemos al Señor.
• Oremos por todas las personas que en la Iglesia entregan generosamente su vida a las personas que sufren, mostrando que siempre hay una razón para vivir. Para que el Señor sostenga y bendiga su labor. Roguemos al Señor.
• Oremos agradecidos por las instituciones eclesiales y civiles que ofrecen un apoyo integral a las mujeres gestantes. Para que no les falte nunca nuestra oración y apoyo. Roguemos al Señor.
• Oremos por los científicos y profesionales de la medicina. Para que apoyen siempre la vida y rechacen toda práctica contraria a la dignidad del ser humano. Roguemos al Señor.
• Y oremos por nosotros, que nos preparamos para renovar en la noche santa de la Pascua el Bautismo por el que fuimos incorporados a la vida nueva de la gracia. Para que, animados por esta Jornada y alimentados con el pan vivo bajado del cielo, estemos siempre dispuestos a defender el gran don de la vida humana. Roguemos al Señor.

Oh Dios, Creador nuestro, escucha nuestras súplicas confiadas: que la Virgen María, Madre de tu Hijo, acompañe los trabajos en defensa de la vida e ilumine a todas las madres para que reconozcan en sus hijos que van a nacer el bien que puede llenar de alegría y plenitud sus vidas; y a nosotros, creados a tu imagen y semejanza, concédenos anunciar con fidelidad el Evangelio de la vida.
Por Jesucristo nuestro Señor.


RITO DE CONCLUSIÓN
Oración después de la comunión

Confirma, Señor, en nosotros, la verdadera fe, mediante los sacramentos que hemos recibido; para que cuantos confesamos al Hijo de la Virgen como Dios y como hombre verdadero, podamos llegar a las alegrías del reino por el poder de su santa resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.


Bendición solemne

El Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la Virgen María, os colme de sus bendiciones.
R. Amén.
Que os acompañe siempre la protección de la Virgen, por quien habéis recibido al Autor de la vida.
R. Amén.
Y a todos vosotros os conceda el Señor de la vida la alegría del Espíritu y los bienes de su reino.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.


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